La arquitectura no es importante. Lo importante es la vida. La manera de pensar. Hay que evitar especializarse y aspirar sólo a triunfar. Lo importante es cambiar el mundo.
ÓSCAR NIEMEYER
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lunes, 21 de febrero de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
Danto_ El arte ha muerto
He de confesar que la lectura del texto de Arthur Danto "El final del arte" me ha dejado impresionada. Sus planteamientos acerca de la desvinculación relativamente reciente del Arte con la Historia me han resultado francamente reveladores. En cierto modo, no podría estar más de acuerdo con ellos. En su comparación arte-ciencia, indica que la historia de la ciencia llegará a su fin cuando se alcance el conocimiento absoluto... Del mismo modo, la historia del arte acaba cuando éste no parece tener relación alguna con la Historia en sí, debido a que el arte ya no posee esa función de satisfacer las percepciones visuales en su acercamiento hacia la realidad. Ya existen otras tecnologías, otras disciplinas que suplen esas necesidades del público... Por tanto, podría decirse que en el Arte ya se ha llegado a ese conocimiento absoluto al que nos referíamos cuando hablábamos de ciencia. El ser humano ya lo ha visto todo y es difícil de impresionar. Entonces, ¿qué les queda ahora a los artistas plásticos si su virtuosismo artístico les conducía hacia esa realidad con respecto a la percepción visual del espectador? No les queda más que expresar. Expresar lo que sienten, lo que viven, sus precupaciones, sus rabias, sus miedos... Al final, el mismo espectador debe conocer al artista para poder comprender su obra y eso se convierte en un handicap, pues se desvirtúa la imagen del artista y, por tanto, del Arte que hemos tenido hasta ahora desde una concepción histórica, en la que se requiere una conexión interna entre el modo en que definimos el arte y el modo en que concebimos la historia del arte. Si pensamos en la representación, el arte tiene una historia progresiva, mientras que si pensamos en la expresión, como comunicación de sentimientos, no tiene sentido hablar de historia lineal, pues el concepto de expresión tiene tal magnitud que no seríamos capaces de medirlo. En cualquier caso, los artistas tienen un modo de expresión que no se parece al del resto de personas. El artista, como dice Danto, es un ser diferente, por lo que finalmente el arte se convierte en un objeto carente del significado histórico que tradicionalmente se le ha atribuido... La historia del arte pasaría a ser la historia de los distintos artistas que expresan sus emociones a través de sus creaciones, lo que obliga al espectador al conocimiento previo del autor para poder encontrarle sentido a su obra.
No es que el arte haya muerto, es que ya no podemos concebirlo como lo hacíamos antes. Parafraseando a Danto, en el futuro habrá arte, pero no será nuestro arte. [...]. Nuestra forma de vida se ha hecho vieja. [...] Ha llegado la era del pluralismo, [...] ya no importa lo que hagas.
martes, 1 de febrero de 2011
Geertz_ Arte & Cultura
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| Cultura Abelam |
El arte, como dice Clifford Geertz, lejos de ser una materia independiente, no es más que un sector participante en el sistema general de formas simbólicas que llamamos cultura. En este capítulo El arte como sistema cultural perteneciente al libro Conocimiento local. Ensayo sobre la interpretación de las culturas, Geertz insiste una y otra vez en la idea de que para entender el arte es necesario conocer y comprender qué ocurre en la sociedad que lo produce, porque desde los Yoruba, pasando por los Abelam, los artistas del Renacimiento y los poetas del Islam, todo lo creado artísticamente es fiel fruto de la sociedad en la que se concibieron. Y no importan los procedimientos, ni las técnicas… ni siquiera el color. Importa que significan algo para los que admiran la obra: la civilización para los Yoruba; el poder de la mujer para los Abelam, el sacrificio de Jesús para los cristianos; el mundo entre la palabra de Alá y la lucha de los hombres para los islámicos. Todas las formas de arte se conciben para participar de esa cultura, de esa sociedad en definitiva. Es por esto que Geertz defiende la idea de que para poder comprender una obra y, por tanto, emitir juicios acerca de ella, es condición necesaria conocer el contexto en el que fue creada. Algo que nos cuesta demasiado desde una perspectiva occidental, ya que tendemos a explicarlo todo desde nuestros conocimientos técnicos, con una visión “contaminada” con lo que nosotros concebimos como arte en nuestra propia cultura. Como dice Geertz “al fin y al cabo, no hemos de enfrentarnos únicamente con estatuas, pinturas o poemas, sino con los factores que hacen que esas cosas parezcan importantes –es decir, que les concedan importancia- para aquellos que las elaboran o poseen, y esos factores son tan variados como la vida misma. [...] No necesitamos una criptografía, especialmente cuando ésta consiste en reemplazar un código por otro aún menos inteligible, sino un nuevo diagnóstico, una ciencia que pueda determinar el significado de las cosas en razón de la vida que las rodea”. Quitémonos la máscara occidental que nos limita nuestra visión del arte. Necesitamos ver más allá.
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